Binta desde el espejo de sus pensamientos, nos acerca a esa invisible línea que separa lo concreto, lo pragmático de los significados lógicos que la percepción nos permite captar en una realidad plástica e inestable, pero ciertamente universal.
El conocimiento vertido en los diálogos, de esta comunidad africana, destraban el razonamiento como elemento de verdades rígidas y establecen un nuevo espacio del pensar, encaminando a que no existe ese principio de racionalidad pura como herramienta interpretativa de lo que vemos, sentimos y/o asimilamos como real; si no está dado por la inconsistencia y la libertad como elementos que se conjugan en forma diferente cuando la información se devela frente a nuestros ojos como algo que es posible tomar del extremo opuesto de donde se presenta.
Sin duda que el tiempo medido desde un reloj análogo, la exactitud será presentada por la posición de sus manecillas en una línea recta, con que establece el punto medible de la postura del sol en relación a la rotación de la tierra, y ese ejercicio teórico, es reducido a un simple timbre que se libera a las 12:00 horas, que en resumen, es solo una simbolización de modernidad, de desarrollo, de crecimiento a los ojos del padre de Bita, pero que no concretizan en la realidad que el debe tomar con sus propias manos. No podemos desconocer que de ese pequeño pero concreto sonido, este hombre desplego desde sus andamiaje reflexivo una lógica hacia a la inclusión de la exclusión, posicionando su realidad sobre otras mejor desarrolladas.
La comparación es otro elemento que se manifiesta como necesidad de verdad, la pregunta que salta es ¿Qué realidad puedo sostener como posible de afirmar, si la mía es tan concreta como la que se manifiesta mejor? En resumen puede ser la pregunta que ese padre aterriza, en el momento en que su propia razón lo empuja a sentir la necesidad del cambio. Es aquí donde lo paradigmático de un fenómeno sufre la inconsistencia o al menos una parte como afirma Feyerabend .
Para finalizar, quiero citar a Eduardo Galeano, en su libro “Bocas del Tiempo” en el cuento Huellas… “Las huellas humanas más antiguas han dejado la marca de una duda. Algunos añitos han pasado. La duda sigue” Y serán estas las que permitan día a día que las ideas de Bita sean las grandes verdades que debamos relatar como contenidos replicables para las reflexiones científicas venideras medibles, observables, cuantificables e hipnotizadas las veces que sea necesario.
El conocimiento vertido en los diálogos, de esta comunidad africana, destraban el razonamiento como elemento de verdades rígidas y establecen un nuevo espacio del pensar, encaminando a que no existe ese principio de racionalidad pura como herramienta interpretativa de lo que vemos, sentimos y/o asimilamos como real; si no está dado por la inconsistencia y la libertad como elementos que se conjugan en forma diferente cuando la información se devela frente a nuestros ojos como algo que es posible tomar del extremo opuesto de donde se presenta.
Sin duda que el tiempo medido desde un reloj análogo, la exactitud será presentada por la posición de sus manecillas en una línea recta, con que establece el punto medible de la postura del sol en relación a la rotación de la tierra, y ese ejercicio teórico, es reducido a un simple timbre que se libera a las 12:00 horas, que en resumen, es solo una simbolización de modernidad, de desarrollo, de crecimiento a los ojos del padre de Bita, pero que no concretizan en la realidad que el debe tomar con sus propias manos. No podemos desconocer que de ese pequeño pero concreto sonido, este hombre desplego desde sus andamiaje reflexivo una lógica hacia a la inclusión de la exclusión, posicionando su realidad sobre otras mejor desarrolladas.
La comparación es otro elemento que se manifiesta como necesidad de verdad, la pregunta que salta es ¿Qué realidad puedo sostener como posible de afirmar, si la mía es tan concreta como la que se manifiesta mejor? En resumen puede ser la pregunta que ese padre aterriza, en el momento en que su propia razón lo empuja a sentir la necesidad del cambio. Es aquí donde lo paradigmático de un fenómeno sufre la inconsistencia o al menos una parte como afirma Feyerabend .
Para finalizar, quiero citar a Eduardo Galeano, en su libro “Bocas del Tiempo” en el cuento Huellas… “Las huellas humanas más antiguas han dejado la marca de una duda. Algunos añitos han pasado. La duda sigue” Y serán estas las que permitan día a día que las ideas de Bita sean las grandes verdades que debamos relatar como contenidos replicables para las reflexiones científicas venideras medibles, observables, cuantificables e hipnotizadas las veces que sea necesario.
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