martes, 20 de abril de 2010

PASAN COSAS EN CHILE




Cuando señalábamos en una publicación poco después de las elecciones presidenciales de que: “al parecer asistimos a un cierre del período de la lucha de clases”, no estábamos errados. ¡Estábamos recontra errados! porque en Chile pasan cosas, no las cosas que nosotros quisiéramos que pasen, pero que pasan cosas, pasan; recordamos en Puente Alto.

Estimábamos que el cierre del período se circunscribía sólo a la variable electoral y su estrepitosa derrota como expresión de democracia en todo lo referente a representación y legitimidad pero estábamos errados. La coronación de este cierre de período se dio en condiciones propias de un país como el nuestro, en donde por sobre todo, pasan cosas.

La variable ambiental se impone como el paradigma del presente siglo en toda su dimensión política, social y económica y deja al desnudo a quienes con ropa prestada encabezaron la transición interminable, durante interminables veinte años. También desvela la ignorancia y desconocimiento de todos nosotros acerca de una variable indispensable hoy en día de incorporar en el análisis. Y, la necesidad imperiosa de avanzara en el recambio generacional que todos necesitamos como izquierda después de los resultados obtenidos en los veinte años de Concertación

Un terremoto con maremoto es una variable aleatoria en función del tiempo y del territorio, que la versión de nuestro sistema neoliberal criollo no puede integrar debido a que este funciona sobre la base de la menor inversión con la mayor rentabilidad en el menor plazo posible. Ésa y no otra, es la máxima y no tiene consideraciones éticas ni morales a la hora de decidir.

Esta farsa sostenida y administrada por más de veinte años ha propiciado el crecimiento pero no el desarrollo de nuestro país. La inequidad como verdadero resultado económico social es, algo así como, la doctrina del sistema que nos lleva directo al conflicto social. Los cambios estructurales de las reivindicaciones históricas en salud, educación y vivienda son frustradas en una peregrinación interminable de reformas que no van ninguna parte, salvo a los bolsillos de los privados y al subsidio de la propia miseria que produce el sistema. Ni la Izquierda formal ni nosotros hemos generado propuestas alternativas al respecto y sólo el Marco logró remecer, con un poco más del 20% de nada, la estantería del conservadurismo concertacionista un par de meses antes del terremoto y maremoto.

No se trata de un gobierno u otro y lo veremos en los próximos cuatro años, sino que una forma de hacer y entender el quehacer, la causa del problema del desarrollo en Chile. La mera presunción de mejorar el sistema con la misma receta que nos enfermamos todos de él, es hoy en día, la única salida de este callejón sin salida en donde se fue a encajar las clases dominantes y sus administradores. Fíjense donde fuimos a parar, dijo un vecino micrero, jubilado actualmente como consecuencia de la exitosa instauración del Transantiago.

El consumo exacerbado a través de la manipulación mediática de los hábitos culturales de las grandes mayorías, que frustra el desarrollo de las personas y los somete como comunidad al stress de la inequidad, en donde la extorsión de trabajo y la usura del crédito son los grandes precursores del “crecimiento”, la “competencia”, la eficiencia, la eficacia, la competitividad y no se cuantas guevadas más, señalo; un frustrado estudiante de Ingeniería Comercial, amigo nuestro.
Sobre todo, cuando en veinte años se crea una “oficina de emergencia” que tradicionalmente y como en todo país subdesarrollado y dependiente, funciona en Ahumada con Huérfanos para todo el territorio nacional y, todavía; usa Fax para sus comunicaciones burocráticas y de toma de decisiones. Es que en Chile pasan cosas.

Y, la Hillary, la cornuda más famosa del mundo, a los dos días trajo un par de docenas de teléfono satelitales con el pago al día para que se los repartan y se comuniquen. Nos imaginamos que ahí recién se vinieron a enterar que había quedado la cagada y sacaron a los milicos a la calle.

La infraestructura estratégica como Estado es concesionada, también sus comunicaciones, y no había un sólo piloto para que la Presidenta de la República de Chile fuese a ver la mansa cagada que estaba quedando. Es ése y no otro el verdadero resultado de esta patota de lanzas, monreros y escapistas de la Concertación, dijo indignado un Choro de la Pobla, damnificado por el sismo.

Que extraños resultados nos depara la evaluación de estos veinte años de Concertación y, el “como” terminó, el experimento reformista más chanta de la historia del país. Porque al fin de cuentas, estos que traicionaron a su propio pueblo negociando a sus espaldas la interminable transición a la democracia desde la dictadura no fueron ni serán mejores que nosotros. Y, está probado. Nosotros no lo hubiéramos hecho tan mal.

Nosotros no hubiéramos convertido a nuestro país en una larga y angosta faja de mediaguas cada vez que hay un terremoto en Chile. El MIR ha cometido ya los suficientes errores y horrores para aprender de la historia y empezar a atinar. Dónde estábamos todos nosotros ese día, es una lección para todos nosotros que sabremos aprender.
Lección dada, lección aprendida, recordamos en Puente Alto.

Los verdaderos resultados del experimento reformista quedaron al desnudo después que unas olas Tsunámicas le arrancaron sus ropajes prestados y los dejaron desperdigados en las nuevas riberas del litoral centro sur, entre gritos, escombros y cuerpos de chilenos, el último día de febrero del presente.

Ningún político que se precie de tal podría haber previsto como un escenario posible lo ocurrido desde fines de febrero hasta la fecha. Pero sí hubiera habido una verdadera estrategia de desarrollo como país, hubiéramos estado preparados, no sólo para poder haber evitado muchas muertes, sino que; comprender tanta desolación y tristeza para los humildes de Neruda, en el ecosistema social que más pobreza estructural alberga en el centro sur de nuestro país. Un cierre de período en la historia política más particular que éste, en los famosos doscientos años de vida republica y, no sé que más, dijo un vecino, con dotes de historiador y poeta.

Pero también y después de veinte años, venir a exhibir un resultado como este resultado quiere decir muchas cosas más que los gritos agónicos de chilenos arrastrados por las aguas en la desembocadura del río Maule, Dichato, Talcahuano, Conce y todos. Transmitidos en vivo y en directo durante varias semanas y con Teleton incluida, que nos deja a todos impávidos de rabia, demudados de tristeza y embroncados de dolor. Esto se coronó de una manera singular para todos nosotros. El cierre del período se da en un contexto inédito en la historia de Chile. Y, sigue temblando mierda.

Pero empezamos con los milicos en las calles y terminamos con los milicos en las calles, “ESTO FUE SIEMPRE A PUERTO”, señaló con sabiduría, un destacado cantautor de Puente Alto. Y, cada vez que los socialistas se instalan en el poder terminamos con los milicos en las calles. Dijo un árabe saudi, amigo nuestro, de la colonia puentealtina. No se puede desarrollar un país de manera integral, si es que se viste con ropa prestada, según entendemos; al profesor Salazar. Son conclusiones que nos entrega la historia con todas las fuerzas de la historia.

Y, eso que estábamos sacando otras conclusiones respecto a los verdaderos resultados de esta democracia sin sentido, en donde recién nos hemos asomado. Donde el actual Presidente de la Republica sólo fue electo por un poco más de tres millones y medio de ciudadanos de una total de dieciséis millones y medios de habitantes.

Y de pronto sin previo aviso, la bahía sísmica del Golfo de Arauco liberó la energía acumulada desde el terremoto del 1960 y en cuestión de segundos, la Onemi se mando el broche de oro de los 20 años, en más de un par de las eco regiones más pobres de la patria de todos, desnudando los verdaderos resultados del experimento reformista y, la resolución del atajo por la derecha, hacia un callejón sin salida para el neoliberalismo criollo.

Pareciera que cayó un rayo de maldición sobre los que pactaron con la Dictadura, bajo las directrices del Departamento de Estado con el aval de España y sus aliados socialdemócratas Europeos. Estas circunstancias en las cuales le trasfieren el Poder Ejecutivo a los herederos de la Dictadura y sus aliados Políticos, son realmente inéditas en la historia de este siglo que cumple su primera década.

Y, a pesar que tuvieron todo en sus manos para cambiar el curso de nuestra historia y del desarrollo del país, despilfarraron la confianza depositada en las urnas que les otorgo el pueblo desde el plebiscito hasta la fecha. Chao Concertación. Se cosecha lo que se siembra, señaló un vecino, emigrante del campo a la ciudad, avecindado en nuestra comuna.

Pareciera también, que los que pensaban repartirse el “desalojo” se encontraron con Chile, el Chile integral, el que trabaja, el que terremotea, según su propio arbitrio y cuando se le da la gana. Y, que el atajo de esta resolución del período los llevó a estar obligados a ocupar la misma receta con la que nos enfermamos, señalo un médico de San José de Maipo. Y, a pesar que Tatán tenía otros planes; “Nunca hay que desaprovechar una Buena Crisis”, dijo un economista arruinado, amigo nuestro, que publica en el Charquicán.

La historia pareciera ser cruel con los que traicionan al pueblo y al parecer; es la naturaleza de este pueblo, su naturaleza integral, la cual cobra vida, cuando las esperanzas de vida parecieran extinguirse. Que lección nos ha dado a todos la historia reciente de nuestro país. La naturaleza de nuestro país ha terminado por desnudar la farsa del modelo de desarrollo con el cual habitamos esta cornisa continental de América Latina, nuestro ecosistema continente. Y, ninguno de nosotros fue capaz de predecir nada al respecto y, eso que todos somos miristas.

La transición interminable le entrega un país desarmado de redes sociales, sin proyectos políticos y moralmente derrotados por sus propios acontecimientos a la derecha nacional y mantienen el sistema. Tuvieron que salir los Milicos a restablecer el sagrado orden público para que en el país siga funcionado un sistema, el cual durante veinte interminables años, sólo tuvo una sola alternativa, cambiar.

Pero que bajo la concertación sólo ahondo mucho más la crisis que habrá que enfrentar en este nuevo periodo de la lucha de clases del país que comenzamos a vivir el primero de marzo del 2010. Una batalla más dentro de las muchas batallas más que habremos de librar para conquistar nuestra independencia sustentable para el ecosistema llamado, Chile. Y ¡chao Concertación!... y no le vengan a echar la culpa a nadie más que a ustedes.

Chile cambió. Lo vimos en las calles corriendo tras un celular que no funcionó y la Hillary prometió que iba a mandar más de los suyos para que se comunicaran y ojalá entreguen lo más pronto el ejecutivo porque a ustedes se los llevó el Tsunami que no lograron anunciar. ¿Fue una crónica de una muerta anunciada? o ¿en Chile pasan cosas? o no hablamos inglés.

Esto es una tragedia de proporciones cataclísmicas. Un remezón como este no podía ser previsto por nadie más que la naturaleza de nuestro pueblo en el sentido integral, eco sistémico, como dicen los siúticos. Si no cambiamos nosotros ahora, no vamos a cambiar nada, ni nada va a cambiar. Y ya sabemos que el que no cambia todo, no cambia nada.

Porque estábamos a punto de celebrar el triunfo de los Tupamaros con asado y mate, para que no digan que somos curados. Y esperando de nuestros compañeros que asistían a dicho evento nos trajeran buenas noticias para la construcción de un programa nacional. Y, nos pilló de sorpresa también. Y si no fuera por los Charquicanes hubiéramos sufrido más, todos nosotros buscándonos a nosotros. Dígannos si no pasan cosas en Chile.

Y al respecto del Tsunami moral. Los saqueos empezaron en Puente Alto, el sábado en la mañana, cuando tres de la pobla le preguntaron al guardia del supermercado de barrio, ¿sí había Pan? Y, no les gustó la respuesta del guardia y cacharon que sólo había dos guardias más. Así que le empezaron a pegar entre los tres y los dos restantes guardias salieron arrancando cuando vieron que los casi veinte machucaos que estaban cruzando la calle frente a la puerta venían levantándose la polera para mostrar los tajos en la guata y, así; evitar sacarles la chucha. Así, se hace un saqueo gueno. Así de tóxico se ha vuelto el ambiente en la Oscar Bonilla de Puente Alto (el nombrecito del Campamento).

Se llevaron todo el pan envasado, la leche, el queso, unos copetes y los cigarros. Y se fueron a perder en la pobla para avisarles a los otros que estaba abierto el supermercado. Sin escrúpulos, porque aquí hay que asegurar. Se cosecha, lo que se siembra. Repitió un paco de Traiguen, cuando media hora después llegaron a reestablecer el sagrado orden público, después que los hijos de la Concertación habían actuado como fueron educados. Individualistas, asegurados, consumistas y caras de raja.
Pero por sobre todo, sin haber tenido una oportunidad en veinte años y las excepciones confirman la regla, nos contó un profesor de Física y Matemáticas, compañero nuestro.

¿Dónde estaban la Elmo Catalán o la Ramona Parra de otrora o, los sindicatos y los estudiantes de antaño? ¿Donde estaban los vecinos organizados en coordinación con sus autoridades locales, provinciales, regionales y nacionales? Chile cambió.
¿Donde estaban los partidos de la concertación que nos han gobernado por veinte interminables años, sus honorables Senadores y Diputados? ¿Donde estaban los cargos de exclusiva confianza de la Presidenta de la República?

Dejaron a nuestra querida, ochenta por ciento de aceptación, sola. Rodeada de burócratas, pacos y milicos para darle la pincelada China, la que mata a los tres días y, de esta manera, levantar el telón del cuadro final a esta escena política, al cierre de un período más de la lucha de clases, nos aseguro un choro, lanza internacional de visita en estos días en nuestra comuna como consecuencia de la crisis en Europa.

Mientras tanto y por Fax, un Fax ininteligible, del mismo modo que renuncio Fujimori desde Japón a la presidencia del Perú, hace como veinte años, se pitearon a no sé cuantos, porque todavía no saben cuántos fueron. Ustedes dirán que exageramos, pero ni tanto. Es que en Chile pasan cosas, no las cosas que queremos que pasen. De la que nos salvamos dirá el Marco, boquiabierto todavía por los acontecimientos y las cosas que pasan en Chile.

En el intertanto, nada funciono y tuvo que ir la Erika a rescatar a su madre, las casas de los abuelos del Pancho se hicieron polvo, nos costo más de una semana saber de todos nosotros, hay niños que faltan y cientos de historias más. Donde está el desarrollo de este país, su independencia y sustentabilidad después de veinte años. Ahí no más, dice la Cumbia. O, mejor dicho; de qué desarrollo estábamos hablando Sra. Concertación.

¿Y donde estábamos todos nosotros ese día?
Son las conclusiones finales que nos brinda la historia a todos nosotros como “Cultura Mirista”. Por lo tanto, los esperamos a todos el 10 de Abril. Necesitamos pensar, necesitamos un recambio generacional, necesitamos actualizarnos en tecnología de comunicación para democratizar la elaboración colectiva y hacer política.

El colectivo ha estimado señalar en esta publicación un saludo particular para el WM, redactado de la siguiente forma: “Grande Ignacio, por la tarea más que cumplida”. Y, un saludo fraternal a todos los compañeros que no la pasaron bien. Nosotros en Puente Alto la sacamos barata y esperamos que esta sacudida de cuerpo y alma que nos brinda la historia, nos sirva a todos en el camino del reencuentro de éste año.

Finalmente, al celebrarse una vez más el día del Joven Combatiente en Chile, cumplimos nuestro trabajo publicando nuestras reflexiones en honor a nuestra historia, nuestra cultura y nuestro partido. Esperamos que nuevas generaciones se integren al esfuerzo por no cejar en buscar las claves y las formas de avanzar con todas las fuerzas de la historia. Hasta la victoria siempre “Toño Zusarte”, viejo y querido.